Sr Thérèse Raad

Durante unos meses el tiempo se ha detenido, el ritmo de nuestras vidas ha cambiado, muchas cosas han cambiado: oraciones, misas, reuniones, vida en escuelas, hospitales y en todas partes… Nos llega una pregunta: “¿Qué nos traerá el mañana? ¿Qué será de nosotros… mañana?” Cada día la misma pregunta, esperando palabras de esperanza, de alivio, de alegría.
Estos meses nos han enfrentado con nuestra debilidad, con nuestros límites, con la finitud de nuestra existencia. Hemos sido testigos de la muerte que acecha nuestras ciudades, nuestras comunidades, nuestras familias… El silencio se ha hecho… y ahora, recordamos a todas aquellas personas que han perdido la vida: nuestras hermanas, nuestros parientes, nuestros seres queridos… Su muerte tiene un significado, llevando semillas de una nueva vida…
Sí, recemos por ellos, por todos y por nosotros…
Escuchemos estas palabras del Señor que devuelven la esperanza y generan vida en todos y cada uno de nosotros. Porque Dios no deja que la muerte venza a la vida… Su vida está en nosotros… Nos da su Espíritu…

Ezequiel 37, 11 – 14

“Nuestros huesos se han secado. Ya no tenemos esperanza. ¡Estamos perdidos!”
Así dice el Señor omnipotente: “Pueblo mío, abriré tus tumbas y te sacaré de ellas,
y te haré regresar a la tierra de Israel.
Y, cuando haya abierto tus tumbas y te haya sacado de allí,
entonces, pueblo mío, sabrás que yo soy el Señor.
Pondré en ti mi aliento de vida, y volverás a vivir […] Entonces sabrás que yo, el Señor, lo he dicho, y lo cumpliré. Lo afirma el Señor”.

En esta oscuridad, las luces emergen desde lejos: vivimos Pentecostés después de la Resurrección porque el Espíritu del Señor está allí, en el corazón de la prueba, en el corazón de nuestras expectativas. Nos dice que todos estamos conectados los unos con los otros, y este espíritu de pertenencia a la misma humanidad se ha manifestado en muchas circunstancias con una vitalidad sorprendente a veces, aunque no sea todo perfecto. Es el espíritu de la diversidad, de la creatividad quien ha movido a tantas personas a acercarse a otras, a compartir sus donaciones gratuitamente para el servicio de los demás.

Él ha puesto su Espíritu en nosotros… y nosotros viviremos…, ellos vivirán…