Martes 30 de Octubre de 2018 20:44

SIRIA Reapertura del museo nacional de Damasco

29 de octubre de 2018 - Mons. Audo, Obispo sirio, habla de una “señal positiva” para los sirios y hacia la comunidad internacional. Cerrado en 2012, en su interior conservaba miles de objetos y obras de arte antiguas. Ministro sirio: el patrimonio cultural “no fue destruido” por el terrorismo. Pero, las prioridades siguen siendo la pobreza y la migración juvenil.

La reapertura del museo nacional de Damasco tiene un “significado importante” para todo el país, porque parece testimoniar que en Siria “se ve la finalización de esta gran crisis” bién muchos pasos “todavía hay que realizarlos”. Es cuanto afirma a AsiaNews, Mons. Antoine Audo, obispo caldeo de Alepo y ex-presidente de Caritas Siria, según el cual “a nivel internacional”- como confirma el encuentro del fin de semana en Estambul- surgen elementos positivos para una finalización del conflicto.

“Esta reapertura-prosigue el prelado- es una de las señales que parecen reforzar el objetivo de reconstrucción que inició en el último período. Esta es una señal positiva al interior y al exterior. No todavía tiempo de celebrar la finalización de la guerra, pero algo se mueve realmente en una perspectiva de real cambio”.

El 28 de octubre en Damasco se realizó la ceremonia inaugural de reapertura de (parte9 del museo nacional, inaugurado en 1920 y cerrado desde hace más de 6 años a causa de las violencias y de las devastaciones de la guerra en Siria. En el año 2012 los responsables del centro habían dispuesto el bloqueo para proteger los objetos y las antigüedades presentes en el museo para evitar que los dañaran, los saquearan y las devastaciones.

Durante esa época gran parte de los tesoros fueron evacuados en gran secreto y puestos al seguro en diversas regiones secretas del país, en los territorios que quedaron bajo el control del gobierno. La elección de la reapertura es la confirmación de los intentos de desestabilización promovidos por el presidente Bashar al-Assad y por el ejecutivo, para demostrar al mundo un (aunque un poco lento) retorno a la normalidad.

El ministro sirio de Cultura, Mohamed al-Ahmad subraya que la reapertura del museo es un “sincero mensaje” al mundo sobre que el inmenso patrimonio cultural, histórico y artístico del país no fue destruido por el “terrorismo”. Ayer se realizó la reapertura de una parte de la estructura, pero el objetivo es el de volver a la total funcionalidad en un breve período. “Pondremos en muestra -explica el vice-director Ahmad Deeb- una parte de de los objetos que van desde la prehistoria a la época clásica e islámica”.

El jardín del museo permaneció abierto por toda la duración de la guerra, pero el edificio fue cerrado en concomitancia con los primeros lanzamientos de cohetes de los rebeldes contra la capital. A inicios del mes los responsables del sector cultura habían organizado una muestra de objetos y antigüedades dentro del Teatro de la ópera de Damasco.

En Siria hay más de 700 sitios arqueológicos de primera importancia, muchos de los cuales fueron destruidos, dañados o saqueados en estos años de guerra. Ambas partes en lucha son acusados de violación, si bien los que sacaron mayores ganancias fueron los grupos rebeldes y los yihadistas que en el comercio de objetos de arte encontraron un filón consistente para sus financiaciones.

El caso más famoso de devastación se refiere a la ciudad de Palmira, patrimonio de la UNESCO, conquistada por el Estado islámico (EI. ex Isis) que decapitó al director local de las antigüedades y utilizó la plaza central como lugar para las ejecuciones. Sólo gracias a la intervención de los rusos la zona volvió al control de ejército gubernamental.

El museo nacional de Damasco, subraya Mons. Audo, “es un centro importantísimo a nivel cultural para el país. Reabrirlo significa tratar de sanar una de las tantas heridas abiertas por esta guerra sangrienta, también si hoy otras son las prioridades: combatir la pobreza, superar la cuestión de la migración entre los jóvenes y por esto se necesita la ayuda de la comunidad internacional”.

El “renacimiento cultural está todavía lejos”, pero como país podemos decir que nos estamos moviendo” concluye el obispo y también Alepo quiere dar su contribución. “Aquí nosotros tenemos un coro de una veintena de jóvenes, guiados por un maestro de alto perfil que apenas concluyó una gira en Francia. A través del canto han querido dar una señal de presencia, de vitalidad y de recuperación a despecho y más allá de la guerra. El país debe continuar caminando”.