En el Líbano, devastado por las bombas, el día de la Anunciación del Señor, cuando las Hermanas de la Caridad reafirman su «Sí» para siempre, 42 jóvenes del instituto social San Vicente «visitaron», siguiendo los pasos del peregrinaje de María, a las hermanas mayores y enfermas.
Que el «Sí» de María y de las Hermanas de la Caridad, y la Visitación de los jóvenes, profesores y colaboradores, abran caminos de luz y paz.

«Sí» sembrados, alegría compartida.
En este día de la fiesta de la Anunciación, contemplamos ese soplo discreto que atraviesa el mundo, más poderoso que los estruendos aterradores y amenazantes de las guerras… Es una sola palabra la que cambia el rostro de la Tierra: el «sí» de la Virgen María, un «sí» humilde que calma los temores de los pobres, un «sí» que abre el cielo y hace llover las gracias y fecunda la tierra sedienta de paz.Y he aquí que hoy, 25 de marzo de 2026, más de 2000 años después, ese «sí» se prolonga… se convierte en una melodía viva, tejida por cuarenta y dos voces jóvenes de la Institución social San Vicente de Baskinta, cuarenta y dos corazones que vibran para dar alegría, cuarenta y dos «sí» de jóvenes, niños, colaboradoras y hermanas, susurrados al ritmo del encuentro y de la fiesta.En la paz de la capilla de Santa Juana Antida en Kfour, nuestros pasos se convierten en peregrinación y nuestros silencios se transforman en oración. Bajo la mirada de Juana Antida Thouret, en este año del bicentenario de su entrada en el cielo y a través de la bendición de sus reliquias, recibimos la gracia de amar como ella hasta el final, en la sencillez y la fidelidad del día a día.

Luego, la alegría de la fiesta estalla en el salón: cantos que se elevan, danzas que narran la vida, risas que sanan con dulzura, regalos intercambiados como tantos signos de una ternura compartida.
Y en las miradas de nuestras hermanas mayores y enfermas, una chispa brilla con fuerza…Es la alegría, don del Altísimo; es la promesa de una paz que no tardará en llegar; es la de la primera llamada a la que responde un «sí» generoso y total que sigue resonando, renovándose sin cesar.Nos habíamos llevado regalos, un repertorio de cantos y danzas… y regresamos enriquecidas de paz y alegría, sacadas de cada mirada, cada palabra y cada sonrisa compartidas.

Porque cada gesto de atención, realizado hoy, y cada mirada llena de ternura se convierten en «síes» vivos, un eco del «sí» de María, una Anunciación que continúa, aún hoy, y que abre caminos de luz y de paz.

















