Pontianak y Jerora: hermanas, fieles y amigos laicos se reúnen para celebrar el legado de Santa Juana Antida Thouret en tierras indonesias: dos siglos de llama de la caridad.
El tiempo ha parecido transcurrir lentamente en esta semana especial, inmersa en la alegría y la solemnidad que han envolvido a las Hermanas, a los Amigos de Santa Juana Antida y a la comunidad de fieles de Indonesia, en particular en las comunidades de Pontianak y Jerora.
Celebrar el Bicentenario del fallecimiento de Santa Juana Antida Thouret no es, sin duda, un lapso breve en la historia, pero para quienes viven su espiritualidad, la celebración del Bicentenario de su muerte representa una ocasión para mantener viva la llama del amor que ella encendió en Francia hace siglos.

La inspiración inicial para organizar esta celebración conmemorativa surgió del deseo de honrar los inicios de la misión de Santa Juana en tierra indonesia.
Para que este evento no fuera una simple conmemoración, se consideró oportuno organizarlo con motivo de la Solemne Fiesta de la Anunciación del Señor, el 25 de marzo de 2026.

Una chispa de entusiasmo
Habría sido oportuno celebrarlo junto con los fieles y los Amigos de Santa Juana Antida: la respuesta de los fieles y de los Amigos de Juana Antida fue realmente inesperada!Tan pronto como se lanzó el proyecto, su entusiasmo estalló como un deseo que encontró su realización.
No hubo ninguna sensación de obligación pesada por su parte; lo que surgió fue más bien la pasión por dar lo mejor de sí mismos. Los fieles de todas las condiciones sociales, desde los mayores hasta los jóvenes más dinámicos, acogieron esta invitación con los brazos abiertos.Se dieron cuenta de que el 200.º aniversario de la muerte de Santa Juana no es solo una fecha en el calendario litúrgico, sino una invitación a volver a las raíces de su espiritualidad: el servicio humilde.

Participación: el corazón de una celebración
La particularidad de esta celebración reside en el espíritu de sincera participación activa demostrado por cada uno, que ha transformado el espacio de la celebración en un lugar no solo lleno de filas de sillas, sino consagrado por el arduo trabajo y la profunda dedicación de los fieles.
Esta sinergia se ha materializado en una colaboración recíproca y generosa, particularmente evidente en la preparación de las decoraciones que, en su esplendor, conservan un significado simbólico muy rico, fruto de un compromiso común.En este contexto, los fieles y los Amigos AJA han ido más allá del papel de simples espectadores para convertirse en portadores de una ofrenda de devoción concreta, que abarca desde el coro que entonó los cánticos de agradecimiento, pasando por el cuidado atento del compartir, hasta la tarea fundamental de garantizar la máxima comodidad a cada invitado presente.

El momento culminante de esta celebración fue cuando todas las hermanas y los fieles se unieron para participar en la celebración eucarística. Aunque Santa Juana Antida falleció hace dos siglos, los valores que nos dejó en herencia, el valor en el sufrimiento, el amor incondicional por los pobres y la perseverancia en la fe han demostrado seguir siendo actuales y latir con fuerza ante los retos de la época actual.
Esta fiesta es la prueba tangible de que una espiritualidad sólida es capaz de superar las fronteras temporales y geográficas.El gran entusiasmo de los fieles demuestra que la figura de Santa Juana Antida no es solo un personaje histórico estático, sino un modelo de vida que sigue inspirando y fortaleciendo sus pasos en el servicio al prójimo en el presente.












