
El gráfico y el lema elegidos por el Gobierno General para esta Cuaresma 2026 retoman
la página evangélica en la que nos hemos reflejado, como Hermanas de la Caridad, durante este último año: «Yo soy la vid y vosotros los sarmientos, dice Jesús»;
recuerdan el llamamiento del papa León que nos llega desde su Mensaje para la Cuaresma 2026;
indican el estilo para permanecer injertados en la Vida de Jesús, escuchando su Palabra y ayunando: ¡juntos!
En su Mensaje, el Santo Padre explica que «la Cuaresma es el tiempo en el que la Iglesia nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida” por lo que » el itinerario cuaresmal se convierte en una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor y renovar la decisión de seguir a Cristo, recorriendo con Él el camino que sube a Jerusalén”.
En esta Cuaresma, el Papa León XIV nos invita en primer lugar a pedir “la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados” y permita «dejarnos instruir hoy por Dios para escuchar como Él”.
“Nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común”, señala el Santo Padre.
Además, el Papa ha alentado a pedir “abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo”.
“Comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor”, ha escrito.
Escucha y ayuno
Asimismo, el Santo Padre ha destacado la importancia de dar espacio “la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro”.
Mientras que, refiriendose al ayuno, el Papa explicó que » constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios” por lo que es importante “mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo.”.
“El ayuno debe incluir también otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que sólo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana”, agregó.
