Lectura en voz alta de las cartas de las hermanas misioneras que partieron a mediados del siglo XX: salidas llenas de fervor misionero, nostalgia, viajes interminables, a menudo en condiciones rocambolescas, llegadas a países desconocidos desde todos los puntos de vista, tiempo de inserción exigente y primeras iniciativas de evangelización.
Las hermanas, de diversos orígenes europeos, partían hacia destinos lejanos: Laos, Paraguay, Chad, República Centroafricana…
De las cartas de las hermanas se desprende un profundo y agradecido sentido de asombro, buen espíritu, alegre confianza en Dios, en el orgullo misionero de seguir los pasos de la fundadora, madre Thouret, «que habría cruzado los mares si hubiera sabido que Dios lo quería».




































