«Con este breve mensaje, deseo llegar a cada una de ustedes en este momento histórico tan particular, pues vivimos en un clima de inseguridad y gran tensión. Toda la humanidad está siendo puesta a prueba, pero algunos pueblos viven o intentan sobrevivir en medio de estas guerras dedestrucción.
Nos preocupamos especialmente por nuestras hermanas que, junto con los pueblos libanés y sirio, se encuentran nuevamente bajo la amenaza de las bombas.
También nos preocupan muchos otros lugares políticamente inestables, donde las poblaciones se enfrentan a una devastadora guerra deguerrillas en Sudán, Sudán del Sur, la República Democrática del Congo, Etiopía, la República Centroafricana y Pakistán…
Ante este escenario, nos planteamos muchas preguntas, a las que desearíamos respuestas claras,especialmente de nuestros líderes. Pero el tiempo del diálogo, la rendición de cuentas y el razonamiento conjunto parece haber terminado. El riesgo que corremos al escuchar los mensajesde los «poderosos de la tierra» es que terminemos pensando que con el ejercicio de la fuerza podemos lograr respuestas y resultados.
Queridas hermanas, no perdamos de vista que somos discípulas de Aquel que hizo de la Cruz el instrumento de salvación de la humanidad; somos discípulas de Aquel que ama con un amor gratuito, incondicional, un amor que cambia la vida, que nos hace reconocer en el otro a un«hermano nuestro».
Estamos en Cuaresma, tiempo de conversión y renacimiento: oremos incesantemente por el don dela Paz. Sigamos siendo cada vez más comprometidas como «artesanas de fraternidad».
Como dice la Santa Madre: «Permanezcan siempre unidas en la santa paz del Señor; que ni el mundo ni eldemonio las dividan jamás: esto es lo que pido a Dios, suplicándole que derrame continuamente susabundantes bendiciones sobre ustedes».

Oremos con las palabras del Papa León: «Señor, ilumina a los líderes de las naciones, para quetengan la valentía de abandonar los planes de muerte».
Por lo tanto, cada una de nosotras estállamada a desarmar su corazón «del odio, el resentimiento y la indiferencia, para que podamosconvertirnos en instrumentos de reconciliación. Espíritu Santo, haznos constructores fieles ycreativos de la paz cotidiana: en nuestros corazones, en nuestras familias, en nuestras comunidadesy en nuestras ciudades. Que cada palabra amable, cada gesto de reconciliación y cada opción dediálogo sean la semilla de un mundo nuevo».
En este día dedicado a todas las mujeres del mundo, trabajemos para garantizar que cada mujer sea respetada y promovida en su dignidad como persona. Con la fuerza de la feminidad, juntas sigamos creando gestos de paz y construyendo puentes de solidaridad.
Con las Consejeras Generales, les aseguramos a cada una nuestra cercanía y oraciones.
Madre Maria Rosa Muscarella