«Todos deben unir sus esfuerzos para que esta tierra pueda recuperar su esplendor. Y solo hay una forma de hacerlo: desarmemos nuestros corazones, derribemos las barreras de nuestro aislamiento étnico y político, abramos nuestras confesiones religiosas al encuentro mutuo, para soñar con un Líbano donde triunfen la paz y la justicia, donde todos puedan reconocerse como hermanos y hermanas y donde, por fin, se haga realidad lo que nos describe el profeta Isaías: «El lobo habitará con el cordero, el leopardo se acostará junto al cabrito, el ternero y el leoncillo pastarán juntos». Estas fueron las palabras conclusivas del papa León al término de su visita al Líbano, país en el que «los minaretes y los campanarios están uno al lado del otro».

Las Hermanas de la Caridad de la Provincia Oriental, desde las más jóvenes hasta las más mayores, participaron con alegría, en acción de gracias y con responsabilidad en los diferentes momentos que marcaron la primera visita del papa León fuera del Estado del Vaticano, en el Líbano, tras su parada en Turquía.