El viaje continúa…
La compasión es como una luz que guía a Juana Antida en su aventura en Nápoles.
Fiel a su misión de caridad, Juana Antida, respondiendo al llamado de la Iglesia, presenta su objetivo al Ministro del Interior del Reino de Nápoles: «Servir a Nuestro Señor Jesucristo en la persona de los pobres» (6 de marzo de 1811, CD p. 131).
Le da a este servicio una connotación especial: «Las hermanas servirán a los pobres con compasión…» (Regla 1820). «Estamos a punto de comenzar el servicio en el Hospital de Incurables…» (Carta al Ministro del Interior del Reino de Nápoles, enero de 1811, CD p. 120).









