El camino continúa…
El tiempo vuela… Ya hemos superado la mitad del año del Bicentenario. En este mes estamos llamadas a detenernos más en algunos aspectos que caracterizaron a Juana Antida: la confianza y su profundo sentido de pertenencia a la Iglesia, a la familia de Cristo.
¿Recordamos? Dios es fiel… Era 1819 y Juana Antida, confiando en la providencia de Dios que nunca abandona, experimentó el don de la aprobación de la Regla por parte del Papa Pío VII. «Tú eres el Dios fuerte y solo en Ti me apoyo. No te alejes de mí, Tú mismo serás mi fuerza y mi sostén» (LD pág. 479).
La vida de Santa Juana Antida fue siempre un encuentro profundo y filial con Dios, caminando en la fidelidad de un Dios Amor, un Dios Padre que le concedió el don de la confianza, el don de buscar su Voluntad, de saber vivir el dolor con amor, mirando a la Cruz como una verdadera experiencia pascual.
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