Cristo es la vid, y nosotras sus sarmientos
Juana Antida describe su existencia como un camino guiado por la estrella de su vocación, confiando en la luz de hoy y esperando la luz del mañana.
Pero en ciertos momentos de su vida, el esplendor de la estrella parece desvanecerse y desaparecer de su vista: debido a la Revolución Francesa, tras su experiencia entre los Solitarios… ¿Dónde está la estrella? ¿Qué hacer?
Hasta que reaparece en Einsiedeln y definitivamente en Le Landeron: a partir de ese momento, la estrella se interioriza y ya no abandona a Juana Antida.
La interiorización del amor en Juana Antida es obra del Espíritu Santo.
Pidamos, en esta oración, ser dóciles a la acción del Espíritu Santo.
