El 29 de abril, en la residencia de ancianos Balcon du Lac de Concise-Thonon, el ambiente se impregnaba de un aire festivo sencillo y auténtico.
La Hna. Alexis (80º), la Hna. Madeleine (75º), la Hna. Marie Régina (70º), la Hna. Marie-Julien (70º) y la Hna. Anne-Jacqueline (60º) celebraban su aniversario de vida religiosa y, a su alrededor, se reunió una comunidad que quería darles las gracias. No con grandes gestos, sino con la cercanía, las miradas, la oración compartida, la alegría de reencontrarse.
A la celebración asistió la Superiora provincial, quien, en su felicitación, destacó la gratitud por una vida entregada y fiel en el día a día. Recordó cómo estas hermanas, a lo largo de los años, han sembrado esperanza, han custodiado la oración, han acompañado con amor a tantas personas: a veces con pequeños gestos, a menudo invisibles pero preciosos a los ojos de Dios y de la comunidad, a veces con impulsos misioneros.
Durante la celebración eucarística las encomendamos a la ternura del Señor, para que siga iluminando sus días con paz y serenidad. Su fidelidad es un signo vivo que nos sostiene y anima a todas.
Así, entre sonrisas, recuerdos y un profundo sentido de familia, la jornada se transformó en un himno de acción de gracias: por el camino recorrido, por el don que estas hermanas han sido y siguen siendo, por la belleza silenciosa de una vida ofrecida íntegramente a Dios.





















