Este año, el Premio de la ciudad de Turín Silenciosamente por los demás ha sido otorgado a la Hna. María Luisa Ferrero por su silencioso, asiduo, incansable y afectuoso servicio.

El premio tiene una larga trayectoria: quizá muchos no sepan que la ciudad de Turín, mediante resolución del Consejo Municipal del 3 de mayo de 2000, aprobó la creación del Consejo de Personas Mayores, formado por representantes mayores de sesenta años nombrados por otras tantas asociaciones seleccionadas en función de criterios de representatividad.
Desde 2004, el Consejo de Mayores forma parte del Gabinete del Alcalde. Las asociaciones adheridas son unas 40 y entre ellas se encuentra la Oficina de Pastoral de Mayores de la Arquidiócesis de Turín.
En 2002 se instituyó el Premio «En silencio por los demás».
Con este galardón, la ciudad de Turín pretende ofrecer, junto con la entrega de un obsequio simbólico, un reconocimiento público a aquellas personas que, de forma silenciosa y humilde, han dedicado y dedican su existencia al servicio de los demás, sin ningún interés personal.
Son mujeres y hombres que, una vez cesada su actividad laboral, han decidido dedicar su tiempo «libre» al beneficio de los demás, ejerciendo su generosidad, inteligencia y altruismo al servicio del prójimo, en silencio y en la sombra. Los certificados se entregan en presencia de las principales autoridades municipales y de una representación de las asociaciones adheridas y proponentes.
Cada año, nuestra Oficina de Pastoral de la Tercera Edad propone un candidato para este evento, con el objetivo específico de dar a conocer a la ciudadanía nuestra presencia y nuestro trabajo en el ámbito social y de cercanía a los más necesitados.
Este año, la elección recae en la Hermana Maria Luisa Ferrero.
La Hermana María Luisa nació en Busca (Cn) el 6 de agosto de 1935 en el seno de una familia campesina profundamente cristiana. A los 24 años ingresó en la Congregación de las Hermanas de la Caridad, dedicada a diversas obras en favor de los niños y los ancianos del municipio de Busca.
Tras obtener el título de enfermera pediátrica en el hospital infantil de Turín, comenzó a trabajar en lo que era el brefotrofio de la ciudad; cuando este cerró, en 1980, fue trasladada al hospital civil de Asti.
Tras superar una grave enfermedad, que se manifestó en dos ocasiones con una década de diferencia, reanudó su servicio con renovada dedicación. Por petición expresa suya, se ocupará hasta su jubilación de los enfermos mentales, tanto en el territorio como en las estructuras.
Su silencioso compromiso en favor de diferentes categorías de pobres continuó luego en Moncalieri, también en los campos romaníes, y continúa hoy en Turín, en la parroquia de la Madonna della Divina Provvidenza.

La entrega del Premio tuvo lugar el viernes 5 de diciembre de 2025 a las 10:00 horas en la sala roja del Consejo Municipal del Palacio Civil de Turín.