Beata Enriqueta Alfieri: El perfil espiritual

En Milán: el día de la beatificación de la hna. Enriqueta

En Milán, pequeña casa San José: Eucaristía de agradecimiento

En la capilla de la casa San José
Sobre estas ricas dotes humanas están armoniosamente apoyadas algunas típicas virtudes cristianas
- La fe que respirada inicialmente en su propia familia de personas simples, pero de sólidas raíces cristianas. Entre sus parientes cercanos había tres sacerdotes y tres religiosas, las que precedieron a la Hna. Enriqueta entrando en las Hermanas de la Caridad de Santa Juana Antida Thouret.
La oración y la vida sacramental, según el testimonio de los familiares, acompañaron toda su vida. La elección de la Vida Religiosa fue guiada por una larga reflexión, en cuanto el padre pidió a María Ángela Dominga esperar algunos años antes de poder realizar el proyecto de vida que consistía para ella en “hacer la voluntad de Dios”.
Dos aspectos, que no son los únicos, pero que aparecen como fundamentales y recorren sus escritos son la Cruz de donde viene la salvación y la Eucaristía de la que viene el alimento para su vida de comunión con el Señor.
A estos se agregan: la unión esponsal con Jesucristo, la imitación del Buen Maestro, la devoción a la Virgen María y la tensión a la santidad.
- La esperanza es la certeza del hecho que Dios actúa constantemente en su vida. La virtud de la esperanza es una certeza, sobre todos, en algunas actitudes asumidas por la Hna. Enriqueta en momentos particulares de su vida: la enfermedad, la detención, la muerte de los padres, los momentos de prueba… Para la Hna. Enriqueta la esperanza es la capacidad de vivir todos los acontecimientos en comunión con Dios, de tal manera que también el dolor pueda ser transformado y significado del amor de Dios.
Su mirada está fija en la eternidad y en el premio que la espera: esta esperanza es comunicada también a las detenidas para que crezca en ellas el deseo de la propia redención humana y cristiana.
- La caridad hacia Dios tiene la connotación en la Hna. Enriqueta del abandono “confiado y sereno… total, amoroso…”. Otras actitudes que encontramos en los escritos son los de la inmolación, que se traduce en la entrega cotidiana al Señor y del agradecimiento, también en los momentos más difíciles.
La oración continua constituye el horizonte en el que la Hna. Enriqueta naturalmente vive y radica su intensa vida apostólica.
- La caridad hacia el prójimo se expresa en un programa que siguió toda su vida y que se encuentra encerrado en una simple pero densa expresión: Esta es repetida muchas veces en sus escritos, en diferentes tiempos y ello subraya la importancia que tuvo para ella: “La caridad es un fuego que quemando ama expandirse; sufriré, trabajaré y rezaré para atraer las almas a Jesús”.
El amor por Jesús, en la Hna. Enriqueta, se convierte en pasión por las almas que hay que atraer a Él; por ello afirma que: “No se puede ser dignas esposas suyas; no se puede ser almas apostólicas si no se es santas”.
Hna. Wandamaria Clerici y Hna. María Guglielma Saibene

Visita a la exposición, en la comunidad de la casa San José

Icono de la Hna. Enriqueta

