Buenas noticias desde África Central y Sarzana.

Las comunidades de la Provincia Centroafricana han lanzado una campaña para recoger y reciclar latitas de aluminio. Un gesto que puede parecer pequeño pero que tiene un alto impacto ambiental.

Desde hace unos años, el aluminio es un envase muy utilizado para productos alimentarios, farmacéuticos y cosméticos. Se puede encontrar en todas partes: latas, botes, cápsulas de café, bandejas, etc.

Se puede reciclar el 100% de los materiales recuperados de forma indefinida sin perder ninguna de sus propiedades; Al utilizar aluminio reciclado se ahorra un 95% de la energía empleada a partir de la producción del mineral primario.

¿Sabías que con 80 latas de refresco puede hacerse una llanta de bicicleta, con 8 latas de conserva una olla de cocina o con 550 latas de aluminio una silla? Además, cada envase metálico reciclado tiene su impacto en la lucha contra el calentamiento global, ya que reciclando 6 latas de aluminio se contrarresta la emisión de 10 minutos de un tubo de escape.

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Los buenos hábitos se aprenden en el colegio Immacolata de Sarzana, donde los niños de segundo de primaria trabajaron en clase las normas a seguir para ayudar a la Tierra, al clima y mejorar nuestros hábitos alimentarios, a través de un proyecto vinculado a la Agenda 2030, el Programa de Acción para las Personas, el Planeta y la Prosperidad, firmado en septiembre de 2015 por los gobiernos de los 193 estados miembros de la ONU.

Los niños debían probar buenas prácticas para poner en práctica en su consumo y compra de alimentos, a través del aprendizaje de pequeños pasos que podían dar para cambiar sus hábitos y reducir su huella ecológica.

«Al final del proyecto – nos cuentan los jóvenes alumnos – nos pidieron que enviáramos un póster sobre una receta regional y elegimos hacer Pasta pesto, patatas y judías verdes. Ayer hicimos pesto en clase, escribimos la receta y nos la llevamos a casa para prepararla en familia. Pronto haremos el cartel para enviarlo al concurso de la Agenda 2030″.